Post etiquetado John Irving

Oración por Owen, de John Irving

Ed. Tusquets
515 págs.

Lo que digo yo

No es secreto que Irving es uno de mis autores favoritos, así que asumo que puedo ser un poquito más subjetiva de lo normal cuando se trata de sus novelas. Sin embargo, en este caso, me esperaba una novela pastelosa y estaba dispuesta a asumirlo, pero me llevé una grata sorpresa.

Es decir, tiene algo de pastelosilla pero el autor se encarga de contrarrestarlo antes de que llegue a niveles inaguantables. Los personajes son geniales, como me pasa usualmente con los suyos, los ves enteros, cada inflexión de voz, cada manera de moverse. Probablemente es por eso que siempre vuelvo a Irving, de alguna manera siento como “verdad” lo que cuenta.

Y de nuevo, muy en su línea, te mantiene interesado en una trama que tampoco es nada del otro jueves, pero que te obliga a seguir leyendo. Muy recomendable.

Lo que dice la contraportada

John Wheelwright, un hombre maduro, anglicano, recuerda a su amigo de infancia, Owen Meany, un extraño niño enclenque y bajito, de voz quebradiza y una excepcional capacidad de predicción, con el que jugaba al béisbol.

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Hasta que te encuentre, John Irving

Tusquets Editores
1024 páginas

Lo que digo yo:

Hay autores de los que no debería ni hablar, porque sé que tengo una predisposición a amarlos. Como la Nothomb, como John Irving, como Saramago. Me cuesta ser objetiva, les perdono muchas cosas. Pero aceptado el defecto, se trata de disfrutarlos.

Creo que es el libro más largo que me he leído en la vida. Bueno, El Quijote es probable que sea más largo, pero ese lo leí por obligación y no por gusto.

En fin. Esta vez, en Hasta que te encuentre, Irving divide la historia en tres partes, que son tres momentos de la vida del protagonista, Jack Burns. La magia está en varios juegos que hace. El primero es ponerte la historia desde la perspectiva del niño. Luego te cuenta, un poco más “objetivamente” lo que sigue cronológicamente, para luego mezclar el presente con una visita a aquello que el personaje ya pasó en la primera parte.

Aparte de lo usual, que es que construye personajes con un toque bizarro, me gusta que siempre les da el beneficio de la duda. Te lleva con ellos a padecer lo que padecen, a sufrir lo que otros los hacen sufrir, pero al final –un poco como los propios personajes- les das el beneficio de la duda.

Irving se toma licencias que a mí me encantan… por ejemplo, en este libro mezcla realidad y ficción, te habla de Meryl Streep y de Tom Cruise como si fueran colegas de uno de los personajes y te lo crees, aunque toda esa parte me dio mucha risa, simplemente me pareció genial el guiño a eso que él se inventa mezclado con el imaginario colectivo alrededor de personajes mediáticos.

Todo esto mezclado a una forma de escribir que te lleva, con buen ritmo, entre los entresijos de la trama.

Hay quienes critican la repetición de temas y perversiones, pero si es cierto –como leí en algún sitio –que los autores escriben una sola novela toda su vida, Irving es un maestro en darle vueltas de tuerca a los mismos temas. Tanto que no te queda la sensación de estar leyendo lo mismo.

Tardé siglos en terminar, de hecho los libros largos me joden un poco porque no los puedo llevar en el metro (pesan mucho, y ya tengo con cuadernos y libros académicos), pero sus poco más de 1000 páginas valen la pena. Eso sí, hay que ser un poco Irvingiano, de otra forma entiendo que agobia un poco.

El fallo, me temo, es la traducción. Hay frases que es evidente que no están bien, cuestión que se corrobora cuando los traductores ponen letras de canciones en inglés y luego en castellano. Construcciones como “everybody must get stoned” (todos deberían colocarse-drogarse) son traducidas como “todos deberían ser apedreados. Ein? Así, me quedo con la duda de cuánto de Irving habré leído y cuánto se lo inventó quien tradujo. La ventaja es que venceré mi pereza y –fuera de lo que ya tengo en casa en castellano –leeré a Irving en versión original.

Lo mejor… te quedas con la pregunta ¿qué es la memoria? ¿cuánto de construcción personal hay en todo lo que recordamos? Y una que jamás llegaré a saber… ¿es verdad que la gente que se tatúa todo el cuerpo siente más frío que los demás?

Lo que dice la contraportada: Hasta que te encuentre, la undécima novela de John Irving, narra la historia del actor Jack Burns. Su madre, Alice, es una tatuadora de Toronto. Su padre, William Burns, un joven organista de Edimburgo adicto a los tatuajes. En 1969, con sólo cuatro años, Jack Burns acompaña a su madre en un viaje por los diferentes puertos del mar del Norte y del Báltico a la búsqueda del padre de Jack, que abandonó a Alice tras dejarla embarazada. Recorren sin resultado los ambientes más sórdidos de Copenhague, Amsterdam, Oslo, Helsinki y Estocolmo, y tienen que regresar a Canadá. Jack comienza allí su educación en un colegio donde es el único niño y donde se iniciará sexualmente con una chica mucho mayor que él; esta experiencia, y las que vivirá en diferentes internados de Nueva Inglaterra, conformarán de manera indeleble su carácter. Cuando convertido en actor, celebre la obtención de un Oscar en el año 2000, partirá de nuevo hacia Europa, esta vez solo, atraído por el inquietante misterio de su desconocido padre.

De marcados tintes autobiográficos, Hasta que te encuentre desarrolla con brillantez temas y situaciones que han atraído desde siempre a Irving, y que ahora aborda en toda su complejidad: la orfandad, la búsqueda del padre y la influencia del paso del tiempo en los personajes.

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Una mujer difícil, John Irving

Lo que digo yo:
A riesgo de repetirme, tengo que decir una vez más cuánto me gusta John Irving. Es de los escritores más ágiles que he leído jamás, sabe contar las historias de manera amena, ingeniosa, cuidada. Te deja sacar tus propias conclusiones, hace con las reglas de la novela lo que quiere: y funciona.
Como si fuera poco, este libro está escrito con una maestría impresionante, la de un tipo que –muy en su línea –cuenta historias que normalmente los novelistas no se atreven a contar, porque suelen ser excesivamente dramáticas. Pero como él es un genio, mezcla el drama con lo cómico y lo patético y de ahí sale un cóctel maravilloso.
Me declaro fan absoluta y convertida al Johnirvingismo. Si no existe ya, me declaro entonces fundadora.

Lo que dice la contraportada (Ojo, no leer lo que sigue si no se quiere saber la trama COMPLETA)
Nacida para sustituir, en cierto modo, a sus dos hermanos muertos en un accidente, Ruth Cole vive una infancia especial cuando su madre, Marion, abandona el hogar tras una tórrida aventura con un jovencito. A sus treinta y seis años, Ruth se ha convertido en una escritora de éxito y, pese a sus personalidad compleja, cuatro años después no sólo se ha casado, sino que tiene un hijo, enviuda y, por si fuera poco, se enamora por primera vez.

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La cuarta mano, John Irving


Lo que digo yo:

Irving tiene una habilidad impresionante, esa que cualquier novelista quisiera tener: contar cualquier cosa y hacerla creíble. Mete a sus personajes en líos y enredos espectaculares, los hace absolutamente detestables y –sin embargo –uno termina deseando que las cosas les salgan bien.

Ya me había leído “El mundo según Garp”, del mismo autor (es uno de mis libros favoritos, a pesar de que es bastante extraño) y me compré uno más que se llama “Una mujer difícil” que aún no he leído.

La cuarta mano” es, por decirlo de alguna forma, menos “juguetona” como novela que “El mundo según Garp”, menos irreverente. Pero esto no quita que esté muy bien escrita, con la fluidez que lo caracteriza (aún en la traducción), personajes de los que te enamoras por sus desviaciones y defectos y, sobre todo, un airecillo de rebeldía del propio autor.

Con esta novela confirmo que el estilo de Irving es de los que me gustan.

Lo que dice la contraportada:

Patrick Wallingford no tiene la culpa de ser irresistible para las mujeres. Aunque su pasividad vital y su desdibujada personalidad sean irritantes, aunque su escasa iniciativa sentimental y profesional sea un incordio, todas desean acostarse con él, y lo cierto es que no les cuesta mucho conseguirlo. Wallingford es periodista en un canal televisivo peligrosamente decantado hacia el sensacionalismo hasta que, en un tragicómico episodio laboral, pierde la mano izquierda y se convierte, de la noche a la mañana, en noticia mundial. Un cirujano le implantará la mano de un muerto en accidente. Pero ese cuerpo extraño, único miembro que ha sobrevivido de otro ser humano que amó, gozó y sufrió con inocente inconsciencia, se enseñoreará misteriosamente de Wallingford, quien, al recuperar el tacto, descubre con asombro aspectos inéditos de su vida emocional. Tal vez a ello no sea ajeno el extraño pacto con Doris Clausen, la joven y hermosa viuda del donante..

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