Post etiquetado Lionel Shriver

El mundo después del cumpleaños, de Lionel Shriver

Ed. Anagrama
704 págs.

Lo que digo yo:

Desde que leí Tenemos que hablar de Kevin, una de mis novelas favoritas, he estado buscando otras cositas de Shriver qué devorar. Guiada por Nür, otra admiradora de Kevin,  decidí leer esta novela. No sé si por el impacto de la novedad o por la maestría de aquel libro, creo que la propia autora debe vivir con la sombra de su novela anterior. Esta no es mejor, incluso diría que no es igual de intensa, pero casi.

Y tiene mérito, mucho diría yo… los mecanismos en algunos aspectos son similares: la autora presenta las dos caras de la moneda, las aristas de sus personajes, las situaciones en que pueden verse forzados a pensar o decidir de una manera u otra. En este caso, lo lleva al extremo y, a partir de un momento concreto, nos va dibujando las variantes de un mismo asunto.

Lo que más me gusta de Shriver es que tiene la capacidad de hablar de los temas “de siempre” o candentes de una forma en que te parece que es novedosa. Y los personajes viven esa situación como si fueran los únicos en el mundo que les ha pasado.

En fin, que me gusta mucho Shriver, es una novelista apasionada, con sentido del humor, detallista, ágil en la construcción… espero con ansias otras novelas suyas. Como Nür, con esta novela constato que es una de mis autoras favoritas.

Lo que dice la contraportada:

Irina y Lawrence son dos americanos que viven en Londres. Desde hace cinco años, el día del cumpleaños de su amigo Ramsey Acton, cenan con él. Irina se compadece un poco de Ramsey, un jugador profesional de snooker, que está solo desde su divorcio –o eso es lo que ella cree–, y siempre ha evitado quedarse a solas con él. Llega el día del cumpleaños, Lawrence, ausente en un viaje de trabajo, insiste en que Irina cene con Ramsey. Ella no tiene ninguna gana, pero van a un refinado restaurante japonés, y después a casa de él. E Irina descubre a un Ramsey desconocido, y lo que iba a ser un encuentro inocuo se convierte en la divisoria de las aguas, en ese instante único en que la decisión que se tome cambia para siempre la vida. Shriver, en un giro inesperado,conduce a los protagonistas de su novela y al lector pordos caminos simultáneos y alternativos, los dos futuros que se abren ante Irina…«Fascinará a cualquiera que se haya preguntado algunavez qué habría pasado si hubiera seguido, o ignorado,uno de esos impulsos que cambian la vida» (Francine Prose, People)

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Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver


Editorial Anagrama
603 páginas


Lo que dijo BlackBetty en su día:

Soy, o al menos eso he creído siempre, muy maternal. Me gustan los bebés, los niños… disfruto con ellos y desde siempre me he visto a futuro con hijos. De ahí que me llamara mucho la atención el libro de Shriver, pero justamente por su confrontación con los tabúes y prejuicios sobre la maternidad, la familia, el amor.

El libro, narrado por medio de cartas de Eva a su esposo, cuenta la historia de una familia, liderada por Kevin, un carajillo insoportable con el que su madre no sabe qué hacer. A partir de esto, la autora es hábil en desgranar elementos muy sintomáticos de la sociedad estadounidense (y de otras probablemente también), del papel de la “madre perfecta” VRS la real.

Sin embargo, no se trata de eso solamente: de hecho el libro lo que deja es un amarguito en la boca por las incapacidades humanas (de amar, de comunicarse, de decir la verdad aunque sea políticamente incorrecta) y sus consecuencias. A veces es un relato cruel, duro, gráfico, sádico, sarcástico… vale mucho pero mucho la pena.

Sumando tiempos antes y después del viaje a Costa Rica, me lo leí en una semana… devoré sus 600 páginas casi sin respiro y desde la página 300 repetí “no quiero que se me acabe”, de esos libros que te dejan con una sensación de duelo cuando se llega a la última página.

Lo que dice ahora El Hubby:
Tengo poco que añadir a lo ya comentado por BlackBetty. Lo que más me gustó de este libro es su improbable equilibrio. El personaje principal, Kevin, es la encarnación del viejo debate de nature versus nurture ¿Es Kevin malvado en esencia o es un mero producto del frío trato que le ha dado desde siempre su madre? Shriver se las apaña para mostrar todos los posibles ángulos del debate, sin tomar partido y de una manera sutil, sin deletrearnos las respuestas. Y se las apaña para que nos sintamos retratados en los defectos de los personajes y no en sus virtudes. Los personajes son más descarnadamente humanos y reales cuanto más salen a la luz sus imperfecciones.

Me quito el sombrero ante Lionel Shriver. No es nada fácil escribir un libro así. Es con diferencia lo mejorcito que he leído este año.

Lo que dice la contraportada:
Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin.

Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad.

Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.

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Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver


Lo que digo yo: Soy, o al menos eso he creído siempre, muy maternal. Me gustan los bebés, los niños… disfruto con ellos y desde siempre me he visto a futuro con hijos. De ahí que me llamara mucho la atención el libro de Shriver, pero justamente por su confrontación con los tabúes y prejuicios sobre la maternidad, la familia, el amor.

El libro, narrado por medio de cartas de Eva a su esposo, cuenta la historia de una familia, liderada por Kevin, un carajillo insoportable con el que su madre no sabe qué hacer. A partir de esto, la autora es hábil en desgranar elementos muy sintomáticos de la sociedad estadounidense (y de otras probablemente también), del papel de la “madre perfecta” VRS la real.

Sin embargo, no se trata de eso solamente: de hecho el libro lo que deja es un amarguito en la boca por las incapacidades humanas (de amar, de comunicarse, de decir la verdad aunque sea políticamente incorrecta) y sus consecuencias. A veces es un relato cruel, duro, gráfico, sádico, sarcástico… vale mucho pero mucho la pena.

Sumando tiempos antes y después del viaje a Costa Rica, me lo leí en una semana… devoré sus 600 páginas casi sin respiro y desde la página 300 repetí “no quiero que se me acabe”, de esos libros que te dejan con una sensación de duelo cuando se llega a la última página.

Lo que dice la contraportada:
Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin.

Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad.

Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.

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